martes, 3 de febrero de 2009

"Doñana no esta a salvo"

Cuatro décadas después
Doñana no está a salvo.

El empresario suizo Luc Hoffman, mecenas de la naturaleza y miembro del grupo de activistas que salvaron Doñana en los años 60, encabeza una visita de WWF al espacio natural. (Foto: EFE)

Ayer se produjo una afortunada carambola en Doñana.

El mejor humedal de Europa occidental celebraba el

Día Mundial de los Humedales paralelamente al

40 aniversario de la creación del Parque Nacional y se

producía también el 40 aniversario de la creación de la

gran organización conservacionista mundial WWF

(Fondo Mundial de la Naturaleza).

Precisamente, la ONG nació en las marismas del

Guadalquivir para recaudar dinero con el que comprar

un territorio salvaje que a punto estaba de convertirse

en un eucaliptal más del franquismo.

El acontecimiento reunió en el territorio de Doñana, que

estos días está a rebosar de aves que ocupan sus marismas

tras las copiosas lluvias de los últimos días, al director mundial

de WWF, Jim Leape; al secretario ejecutivo del Convenio

Mundial Ramsar, Anada Tiega; a la plana mayor de WWF

España; a los mejores expertos en linces, como Miguel Delibes

o Astrid Vargas; a la consejera de Medio Ambiente de la Junta

de Andalucía y a un granado grupo de periodistas internaciona

les y españoles interesados en la triple celebración.

«Doñana es uno de los humedales más importantes del

mundo. No sólo por su importancia como un lugar que alberga

una gran biodiversidad, sino porque de la gestión que aquí se

haga se puede conseguir experiencia para los miles de espacios

húmedos que hay en el planeta», dijo a EL MUNDO Anada Tiega.

Al responsable del Convenio Ramsar no se le escapa que Doñana

sigue estando amenazada.

Pese a ser un espacio que cuenta con todas las figuras de protección

existentes, con un plantel de guardas de todas las administraciones,

con decenas de científicos investigando en su territorio, con el

último felino de la margen norte del Mediterráneo y con el apoyo

de todas las ONG ambientales, no deja de estar sometido a las

presiones derivadas de las actividades humanas en

su entorno.

Jorge Sierra | WWF


Principales riesgos

Quizá, en este momento, la mayor amenaza se encuentra en

los miles de hectáreas de los productivos y rentables

cultivos de fresa, que se expanden más allá de la legalidad

y que absorben el agua que necesita este gran humedal del

Sur de Europa. Mientras Doñana no crece, los cultivos se

expanden. Ahora son las fresas; antes el arroz y el algodón.

Y con ellos la población que no cesa de crecer:

más de 180.000

personas viven y se alimentan en la comarca.

A los desafíos a

los que se enfrenta Doñana hay que buscarles

salidas que hagan

compatible el desarrollo de la comarca,

pero también la

conservación de esta «joya de la corona» de

la naturaleza en España.

«Lo que ocurre es lo contrario a lo que debe

hacerse», afirma

el director de WWF España, Juan Carlos del Olmo.

«Aguas arriba

del Guadalquivir hay muchas actuaciones

de gran impacto en

Doñana; la mayor es el dragado del río

hasta Sevilla, que

puede modificar todo el sistema hídrico»,

añade Del Olmo.

Pero también denuncia el proyecto de

la refinería que

se quiere construir en Extremadura,

que obligaría a

construir una terminal petrolera en Huelva.

Además, hay

otra preocupación: una carretera variante que rodea

la aldea del Rocío y que convierte los actuales dos carriles

en cuatro vías circulatorias.

No lo dice cualquier ONG. El aviso proviene precisamente

de aquellos que hace cuatro décadas adquirieron las primeras

6.000 hectáreas de terreno para salvarlo.

Después lo donaron

al CSIC, que montó la Estación Biológica de Doñana

para investigar en ese espacio natural.

Aquella aventura conservacionista que unió a naturalistas

extranjeros y españoles, con José Antonio

Valverde y Félix

Rodríguez de la Fuente a la cabeza,

fue ayer recordada en

Doñana. Especialmente por la presencia de uno de los

personajes de los 60, Luc Hoffman, que con cerca de 90

años y ayudado por sus bastones recorrió las pasarelas del

arroyo de La Rocina.

El millonario suizo, dueño de un conocido laboratorio

farmacéutico es uno de los mecenas más constantes de

la naturaleza mundial. Como ayer dijo a EL MUNDO,

se encontraba «muy satisfecho de volver a ver la marisma».

Hoffman no perdió mucho el tiempo en declaraciones;

estaba más interesado en encuadrar su telescopio y

disfrutar de la visión de las aves. Un calamón,

un ave con un exultante pico rojo le hizo exclamar:

«¡Magnífico!, mereció la pena»

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