domingo, 8 de febrero de 2009

Ballenas de la prehistoria.

Las ballenas parían en tierra hace 47 millones de años.

Reconstrucción de 'Maiacetus inuus'. | PLoS

Uno de los momentos clave en la historia de la Evolución fue

la transición desde los grandes peces con las primeras

adaptaciones a la vida en tierra firme hasta los híbridos

entre pez y reptil que poblaron por primera vez los continentes.

Ese paso fundamental ocurrió en el Devónico, hace entre 380 y

360 millones de años, y casi todo el mundo mantiene en su

imaginario la instantánea de ese híbrido -recientemente

identificado como 'Tiktaalik roseae'- saliendo de las aguas

y caminando por una orilla con sus aletas a media

transformación en patas, algo que no ocurriría hasta la

aparición del Acanthostega.

Sin embargo, el regreso de los grandes mamíferos al agua,

más de 300 millones de años después, ha pasado ampliamente

desapercibido en los manuales de biología. Un grupo de

investigadores liderados por Philip D. Gingerich, director

del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan,

publica hoy en la revista científica 'PLoS' el hallazgo de dos

nuevos fósiles que revelan datos esenciales sobre

la evolución de las características necesarias para la

transición de las ballenas de la tierra al mar.

«Hay muchos fósiles, la mayoría muy fragmentados, que

documentan esa transición. Pero los ejemplares que

describimos son los primeros que aportan datos

sobre el nacimiento, el crecimiento y el desarrollo de

estos animales», afirma Gingerich a elmundo.es.


Fósil de la hembra con el feto teñido de azul. | PLoS

Fósil de la hembra con el feto teñido de azul.


Los fósiles, hallados en Pakistán, corresponden a un macho

y una hembra con un feto en su interior, lo que ha

motivado que los investigadores bauticen a la nueva

especie como 'Maiacetus inuus' (en referencia a las palabras

madre ballena y a un dios romano de la fertilidad).

El feto estaba colocado cabeza abajo como ocurre en los

mamíferos modernos, y al contrario de lo que ocurre en las

ballenas. «Esto evidencia que estos animales daban

a luz en tierra», dice el investigador. Además, los fósiles

poseen grandes dientes bien preparados para cazar y comer

peces, lo que sugiere a los científicos que estos ejemplares

vivían en el mar y que, probablemente, salían al exterior

para descansar, aparearse y parir.

«Casi todo, excepto la respiración, cambió durante esa

transición. Poseían cuatro patas modificadas para

la natación y, aunque podían soportar su peso en tierra,

no podrían llegar muy lejos», dice.


2 comentarios:

Sol Nortino dijo...

gracias sony por estos articulos tan interesantes que publicas

ANA BALIÑAS dijo...

Gracias también, ¡qué interesante!